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Contigo en la distanciaEl Blog de Opinfo
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USAFIS-Natively, un negocio inmoral en un hueco legal

Actualizado el 12/04/2012 02:43:39 PM - Visto 5116 veces

Perdonen que esta vez me extienda tanto, pero he creído que es importante para que casos como este que os relato no se repitan.

Vivimos tiempos duros en España, casi todos los sufrimos. A las clases medias, la mayor parte de la población en sociedades como la española, todos intentan sacarle el dinero. Ya lo ha hecho el nuevo gobierno con la subida de impuestos y lo vienen haciendo, desde hace mucho más tiempo, esas grandes empresas que nuestro modo de vida hace inevitables, es decir, bancarias, de telefonía y comunicaciones o energéticas. Los que vivimos en Madrid sabemos, además, a lo que puede llegar un ayuntamiento para recaudar.

Los jóvenes, líderes indiscutibles en el negativo ranking del desempleo y con un futuro muy poco prometedor, se plantean cada vez más la posibilidad de construir su futuro fuera de nuestras fronteras: Estados Unidos, Alemania o Australia son alternativas que barajan. Eso lo conocen, como nadie, las empresas que hacen negocios en Internet gracias a las posibilidades migratorias que ofrecen loterías de visas como la Green Card estadounidense.  Y aquí empieza esta historia real. Empieza en Internet.

Un joven que conozco ve en un periódico digital de gran relevancia nacional un anuncio de una organización, USAFIS, que lo ayudará en el proceso de obtener la salvadora Green Card. Hace clic en el anuncio, enlaza a la página de USAFIS y comienza a llenar el cuestionario de ingreso. Ya ha introducido nombre, e-mail y teléfonos cuando entra en la zona de pago. Lo sorprenden las cantidades que se muestran y cancela el cuestionario. Decide que lo pensará. Su sorpresa es mayúscula, entonces, cuando de inmediato recibe un e-mail invitándole a ponerse en contacto y, además, con enlaces para poder continuar rellenando el formulario de solicitud. No sé si esto será legal, pero éticamente no admite discusión, si uno no completa un formulario online es que se ha arrepentido y sus datos personales no deberían haber quedado registrados. Pero evidentemente USAFIS tiene otras reglas. Nuestro joven no contesta al e-mail y no pasa ni media hora cuando recibe una llamada para intentar convencerlo de que continúe el proceso de alta. El que llama es hábil, y el chico se deja convencer de que USAFIS es la mejor opción y comete el segundo error, da a su interlocutor todos los datos de su tarjeta de crédito. El primero, haber aceptado la conversación sin haber investigado un poco antes sobre USAFIS en Internet.

Eso sí, no hay dudas que los empleados de USAFIS están bien entrenados y la organización funciona. El chico duda si ha hecho lo correcto, pero sigue adelante. Entra de nuevo en la aplicación, con las claves recibidas y sube su foto. Y aquí llega la primera señal de alarma: no queda claro si su foto ha sido aceptada. Escribe a la dirección de correo que tiene preguntando si hay problemas. Recibe una notificación de que se pondrán en contacto y pasan unos días. En el intervalo recibe un curso de inglés (a pesar de que dijo en la entrevista que no lo necesitaba pues hablaba bastante bien el idioma). Bueno, me cuenta que pensó, está en el paquete y me dijeron que era todo un único pago, la inversión está hecha.  Pasa otro par de días y recibe otro correo indicándole que el registro no está completado. Se preocupa. Y justo poco tiempo después otra llamada. Le mencionan a USAFIS, le hablan del registro incompleto, de ayuda, de idiomas, de muchas cosas que no procesa bien pues está en clases y le hablan de otro pago. Su interlocutor tiene todos los datos que ha dado a USAFIS, nombre dirección, fecha de nacimiento y, sobre todo, datos de la tarjeta de crédito. Él entiende que se trata una cifra menor y, bueno, todo sea por esa oportunidad que tanto desea. La alarma salta cuando recibe un correo y ve el remitente: no es USAFIS es NATIVELY. ¿Con quién he hablado entonces?, se pregunta y de inmediato ya sabe dónde mirar, entra en su cuenta: está vez han sido más de 700 euros por un curso de ¡italiano! (¿será por la mafia?) y otro CD de inglés, cada uno de ellos valorados por ellos mismos, al hacer el envío a través de DHL, en 20 dólares cada uno. Esto huele a estafa.

Intenta entrar en la cuenta de USAFIS para cancelar todo el proceso. Bloqueada. Les escribe un correo, indignado, y recibe una respuesta automática. Más tarde le llaman solo para preguntarle si estaba satisfecho con el servicio. Intenta explicar lo que ocurre, pero su interlocutor dice que no es la persona adecuada para este tipo de reclamaciones, que lo llamará una especie de supervisor…

Prefiero dejarlo ahí, porque el proceso no ha concluido, e ir a una parte que me preocupa más aun, porque es la nuestra, la que tiene que ver con las instituciones que deben ayudarnos a defendernos de estos pícaros inmorales. Así que, temiendo otro atraco, el joven va a su banco y cancela la tarjeta. Sin problemas. Luego intenta poner una reclamación. Proceso complicado porque el banco tiene predefinidos los motivos de reclamación y, realmente, ninguno encaja exactamente con lo que ha ocurrido. La impresión que se lleva es que será difícil recuperar su dinero. Pero eso lo dirá el tiempo, la reclamación queda hecha.

Luego intenta poner una denuncia policial. El agente que lo atiende es amable, escucha atentamente y comprende, pero le dice que ve difícil iniciar una acción judicial tratándose de una empresa no española. Es un hombre con sentido común y la nada frecuente honradez de reconocer que no está preparado para una tarea como esa. Le recomienda hacer la gestión de reclamación a través del Instituto Nacional del Consumo, suponiendo que tendrán más casos registrados y quizás preparen una demanda colectiva. A nuestro joven le parece una buena idea y llama. Empieza el baile. Allí le preguntan de donde llama y le remiten a la organización madrileña. Razonable. De allí a la sección de Telecomunicaciones. Frío, frío. De allí a la sección homóloga del Ayuntamiento de Madrid. Tibio.

La impresión de desgano e indiferencia de todos estos, supongo que, funcionarios es notable. Vocación de servicio, creo que eso es de lo siempre se habla, pero, desgraciadamente, no abunda. Nadie se interesa, todos compiten hábilmente por escurrir el bulto.

La sensación de indefensión, me cuenta, es muy grande, pero no se rinde y me dice que seguirá hasta donde se necesario.

No le digo nada, porque me admira su energía y fuerza de voluntad, pero pienso la gran cantidad de tiempo y esfuerzo que tendrá que dedicar a ello por la simple razón de que no estamos preparados aun para enfrentarnos a situaciones como estas y son cada vez más los que se aprovechan de estas carencias.

Así que, ojo con USAFIS y su consorte NATIVELY y ojo con empresas de corte parecido. Antes de hacer nada definitivo, investigar bien y recabar opiniones y experiencias. Internet, por suerte, también te ayudará en esto. 

He aquí un ejemplo de ello: 

http://fernandoylet.wordpress.com/2004/02/17/sospechando/

Comentarios - Se ha publicado 1 comentario.
Publicado: 2012-04-14 12:04:48
[guybrush] ha dicho:
vaya... que le ha pasado a tu amigo al final? sabes como es que se puede evitar que te pase algo algo asi?? algun consejo?