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Contigo en la distanciaEl Blog de Opinfo
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Abril es el mes más cruel

Actualizado el 20/04/2012 02:16:18 PM - Visto 2408 veces

Este también era el título de un cuento del mejor escritor cubano de todos los tiempos, Guillermo Cabrera Infante, que yo leí, tardíamente, a finales de los setenta, cuando ya GCI  había sido declarado oficialmente muerto en Cuba. Quizás en los mismos días en que él, a pesar de tan absurda pena, vivía, y escribía,  en Londres,  la inolvidable “La Habana para un Infante Difunto”, uno de los libros más divertidos que he leído jamás.

El cuento, de un estilo muy hemingwayano, formaba parte del libro “Así en la paz como en la guerra”, publicado en Cuba en 1960, cuando Cabrera Infante aun amanecía cada lunes con la Revolución. Claro está que GCI “robó” a T.S. Elliot  como yo ahora a él, pero estas sanas expropiaciones nada tienen que ver con las que tan frecuentemente ocurren en estos críticos días en que vivimos, ni tampoco con la que hice yo en su momento del libro, ante la risueña complacencia de la madre de uno de mis mejores amigos, que no comprendía mi emoción ante el hallazgo del volumen en su menguada biblioteca.

El cuento termina con un discreto y  sobrio suicidio, seguramente a causa de la imposibilidad de aceptar una pérdida. Ahora los periódicos, por otra clase de pérdidas, nos hablan  a diario del aumento de personas que se quitan la vida en España o Italia. Esa siempre es la vía más fácil y nada resuelve.

Casi todos los días converso con pequeños empresarios españoles que viven al borde de la quiebra, y todos tienen negras expectativas para este 2012.  El gobierno se mueve pero no con la rapidez y contundencia que requiere la situación. Evidentemente le preocupa más el “cristinazo” de Repsol, que sobrevivirá sin grandes problemas, que los porrazos mortales que sufren a diario decenas y decenas de PYMES y autónomos. Los pequeños, como siempre, cuentan poco, a pesar de que con lo que ha costado cazar el famoso y regio elefante que tanto ha dado que hablar esta semana le bastaría a muchas de ellas para aguantar este annus horribilis.

Por todo ello no parece lógico esperar mucha ayuda de “fuera”. Los pequeños han de superar esta crisis, creada principalmente por los grandes, a base de mucho ahorro y de mucha inventiva. Hay algunos que tienen ya poco margen para ello, pero otros pueden hacer mucho más.

Un ejemplo: muchas pequeñas empresas, aquellas en que su oferta de servicio lo permite, optan cada vez más por enviar a sus empleados a trabajar desde casa, haciendo una inversión mínima en una intranet eficaz y reduciendo sueldos en función de lo que ahorran sus trabajadores en transporte y comidas fuera. Así, los puestos de trabajo se mantienen y los trabajadores trabajan más relajadamente sin ver afectado su salario real. Para ello, lo más importante es elegir el socio informático que los acompañará en el diseño y la ejecución de la intranet y asegurar así que el usuario final no sufra un deterioro en los servicios que acostumbra a recibir.

El acceso en línea por parte de los clientes (extranet) en el proceso de servicio también ayuda a la eficiencia y extiende el tiempo útil de operación de la empresa, en algunos casos, a las 24 horas y los 7 días de la semana.

En España, la parte negativa de un proceso como este, es que los precios de las operadoras de internet y telefonía son aun muy altos respecto a otros países del entorno. Ahí también debe ayudar el actual gobierno. Poder y legitimidad tiene, aunque, hasta momento, no hemos visto que haya hecho buen uso de ello. “Nadie es perfecto” le dijo Bocaza Brown a Jack Lemmon en la última frase de esa deliciosa comedia de Billy Wilder que, curiosamente, en Cuba se llamó “Algunos prefieren quemarse”.

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