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Contigo en la distanciaEl Blog de Opinfo
OPINFO me ha pedido que comente sobre temas sugeridos por la publicación. Ya estoy en ello, aunque, por supuesto, no a ritmo de bolero.

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Persistiré

Actualizado el 01/03/2012 11:48:12 PM - Visto 1599 veces

Disfrutaba de una distendida y agradable visita a la Quinta da Regaleira, en Sintra, Portugal, cuando el insistente sonido del teléfono móvil y la mirada reprobatoria de los que me rodeaban me hicieron salir precipitadamente de la Quinta da Regaleira. Sintra. Portugal.capilla del palacio, donde estaba entonces, en busca de espacio abierto. Se trataba de un viejo amigo, un tipo que habla ocho idiomas, que escribe muy bien y que, además, tiene esa cosa rara que, dicen, tanto valoraba Napoleón cuanto se planteaba promocionar a sus oficiales: suerte. No sabía por dónde andaba  yo, y luego de conversar unos minutos sobre temas personales, terminamos hablando de su empresa y lo importante que era para su éxito el asunto del posicionamiento eficaz en los buscadores de Internet. Parecía como si se lo hubiese dicho por primera vez. Bueno, pensé en cuanto terminó la conversación, otro que parece  que por fin ha escuchado. No sé la cantidad de veces que le había hablado del asunto. Pero yo, me dije, persistiré, infatigable, en esta machacona cruzada de advertir a todos los que pueda de que el ciclo de creación de un buen sitio Web empieza y termina pensando en los objetivos de posicionamiento: si no te ven, no existes.

Nada más terminé de decirme esto a mi mismo cuando empecé a reírme. Los que salían de la capilla me miraron entonces de otra manera, aunque tampoco creo que fuera  “positiva”. Y me reía porque creí que la utilización del verbo “persistir” estaba asociada, inconscientemente, a la noticia que (parece que sé escuchar) me dio mi amigo de que se estaba celebrando en la Casa de América, en Madrid, una conferencia sobre las persecuciones que habían sufrido los homosexuales en la Cuba castrista. 

“Persistiré” fue una canción muy popular en Cuba, creo recordar, a finales de los años sesenta. Su autor era un conocido narrador de béisbol con una legendaria fama (y digo legendaria porque no tengo una confirQuinta da Regaleira. Sintra. Portugal.mación clara) de homosexual. Narró por televisión, durante un tiempo, las primeras temporadas del béisbol post-revolucionario y luego fue repentinamente apartado de la exposición pública. Unos dicen que por sus preferencias sexuales, otros que por su pasado asociado al béisbol profesional, considerado entonces como un pecado de lesa revolución, y otros, que por las dos. Reapareció en la radio, años más tarde y poco tiempo antes de morir, con una voz que parecía afectada por el alcohol. A veces también decía cosas poco coherentes, pero yo lo oía, cuando podía, porque  hablaba, siempre que le daban pié, de esos otros jugadores que por ser profesionales y jugar fuera de la isla estaban condenados a ser olímpicamente ignorados. 

En mi memoria estará siempre asociado a aquellos Industriales (uno de mis tres grandes equipos, junto a los Yankees de Nueva York y al Real Madrid) que ganaron cuatro campeonatos seguidos y a esos eternos doble juegos de los domingos que mis amigos y yo seguíamos a rachas, mezclándolos con nuestro béisbol real y de espacio reducido.

Pero bueno, ahí les dejo el bolero. Ya lo oirán. Lo de que hay que enfrentarse a la vida con valor, está claro. Otra cosa es hacerlo en un lugar donde te sacan del juego aun antes de que te enteres que estás fuera.

P.D. Gracias de nuevo a YouTube, Persistiré.

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